
miércoles, 27 de mayo de 2020
La interaccion social

El Comportamiento

la idea de que el ser humano escapa de las fuerzas biológicas, haciéndolo distinto de los demás animales, ha cambiado a lo largo de los siglos: desde la tradición judeo-cristiana, que asemeja al hombre a Dios y que lo pondera por encima de los animales, hasta la idea platónica de un ser humano cuyo comportamiento va guiado por dos caballos (la voluntad y las pasiones irracionales) conducidos por un actor capaz de dirigir su actuación (la razón). Sin embargo, la imagen o metáfora que tal vez ha perdurado más para explicar la idea de seres humanos que escapan de la biología debido a su esencia puramente social es la idea de la tabla rasa.
La expresión tabula rasa se ha
empleado como punto de partida para explicar cómo funciona la mente y cómo
adquirimos conocimiento. Básicamente, la idea de la tabla rasa se refiere a que
la mente es un libro en blanco sobre el que a través de la experiencia y la
educación se va escribiendo y moldeando, haciéndonos “lo que somos”.
Esta doctrina explica los pensamientos,
las emociones y los comportamientos como un resultado de la socialización del
individuo, es decir, por efecto de sus experiencias influidas exclusivamente
por el entorno y la cultura.
René Descartes. Él señaló que existe una
diferencia entre mente y cuerpo, pues la primera es indivisible y es capaz de
razonar y elegir libremente, mientras que la máquina o cuerpo está lleno de
procesos mecánicos, rígidos y dependientes de las lógicas biológicas y
naturales.

Bajo esta idea, la mente es una causal sin
causa, pues no funciona bajo las mismas reglas de la biología. Si la máquina
actúa de manera poco racional, entonces es culpa de aquel espíritu que la
dirige y no de carencias o falencias de la misma máquina. De esta manera, si el
espíritu se equivoca no es por razones biológicas, sino más bien debido a su
contexto, social y cultural, que lo ha inducido a actuar de manera errónea
Aparentemente, las neurociencias han encontrado
que la parte frontal del cerebro alberga complejos procesos relacionados con
las emociones y no sólo procesos relacionados con el raciocinio.23 De esta manera las emociones se involucran en la toma
de decisiones de manera automática, como una especie de base de datos, donde el
cerebro categoriza las emociones y sensaciones para luego ser usadas cada vez
que se requiere decidir en alguna situación.
Las emociones pueden ser vistas como
procesos neuronales de un órgano evolucionado como el cerebro. La razón, el
consciente, es un elemento cerebral fundamental, pero no parece que sea el
resultado particularmente central del proceso:
El filósofo Dennett lo intenta explicar:
no significa que estemos atrapados en los instintos y que la sociedad no
importe; todo lo contrario: podemos moldear los instintos y podemos escapar de
sus peores consecuencias, pero no negando que las fuerzas biológicas que nos
afectan -desde nuestro más íntimo accionar- sean elementos clave de las
acciones humanas y de nuestra sociedad.30 En pocas palabras, cuando decidimos, se genera un
producto neurológico, biológico, consciente, inconsciente, social y cultural.31 Todo al mismo tiempo, en una profunda interrelación.
De una u otra manera, el gobierno siempre
ha utilizado herramientas para afectar o modificar el comportamiento de las
personas: a través de impuestos, legislaciones, regulaciones, señalizaciones o
amenazas y castigos. Muchos de estos instrumentos en la práctica asumen que las
personas son, en cierto sentido, racionales, y que usando la razón el
convencimiento directo, ayudando a la persona a que calcule las consecuencias
de sus actos, se alcanzará un objetivo complejo: que las personas cambien
estructuralmente su comportamiento.
El mayor cambio para el diseño de políticas es que los nudges apuestan a modificar el contexto en el momento en que las personas toman las decisiones más que su forma de pensar. Esta estrategia comportamental se sirve de la denominada arquitectura de decisiones para que los individuos opten por las alternativas que sean más favorables para su bienestar. Por lo tanto, los arquitectos de decisiones son aquellos que tienen la responsabilidad de organizar el contexto en el que las personas eligen.46 Esta configuración del ambiente en el que las personas pueden decidir de forma libre busca que la
Un nudge es cualquier estrategia usada por
los arquitectos de decisiones para modificar el comportamiento de las personas
de manera predecible, no agresiva, sin prohibir ninguna de las opciones ni
cambiando de manera significativa sus incentivos económicos.47 Para que un nudge pueda serlo debe preservar la
capacidad de elegir del individuo, por lo tanto, los impuestos, subsidios o
sanciones no pueden ser considerados nudges.
Los arquitectos de decisiones utilizan
seis principios para desarrollar diferentes nudges:
1-Incentivos. La oferta y
demanda del libre mercado usualmente le presenta un complejo sistema de
incentivos a las personas.
2-Mapas mentales. Las personas
suelen tomar decisiones frente a escenarios adversos
3-Defaults. Son
posiciones iniciales en las cuales no es necesario que las personas realicen
una acción para llegar a ésta
4-Retroalimentación. Consiste en
proveer a las personas de información sobre las implicaciones de sus
decisiones.
5-Expectativa de error. El sistema de
nudges debe prever los errores que las personas podrían cometer
6-Estructura de decisiones
complejas. Conforme las
opciones se vuelven más numerosas y complejas, las personas requieren de una
estructura que les ayude a ordenar sus preferencias y que sirva como un filtro
de sus necesidades.